martes, 25 de enero de 2011

OCTAVO CAPITULO : ¡ LA ENCONTRÉ !

        ¡ Hola Rocío !




Siento mucho si mis palabras te ofendieron, desde luego no era esa mi intención. Cuando te dije lo del emboltorio, no me refería a ti, no de verdad, no tengo motivos para ofenderte, ya que no te conozco de nada. No me gusta juzgar a las personas sin saber como son. Perdoname por favor si te he molestado en mi anterior carta. 

Además, aprovecho para decirte que.......  ¡ la encontré !. Si, la encontré.
¿A quien?. A ella, a esa mujer, a la que buscaba, a la quería encontrar, a la que siempre he esperado.
¡Dios!, ha iluminado mi vida y mi alma. Ha encontrado la llave, esa llave que creía haber perdido y arranca el motor de mi corazón. Sin pensarlo dos veces puso el pie en el acelerador pisándolo hasta el fondo y mis palpitaciones llegaron al máximo.


Seguramente me preguntes como es ella y a que se dedica. Pues bien, es maravillosa, sí, simplemente maravillosa. Su pelo, no se puede tener un pelo más bonito que el de ella. Moreno, rizado, suave. Vamos, para perderse en él.
Sus ojos. Sus ojos son bonitos, marrones y llenos de vida. Su mirada es noble, bondadosa y llena de ternura. Su sonrisa es picara, alegre, simpática y  sensual .




¿A qué se dedica?. Ella es panadera. Sí, así es. Trabaja en una panadería. ¿Cómo la conocí?. No te lo vas a creer, ni yo tampoco todavía. Veras, esta misma mañana he ido a una panadería que han montado hace unos días junto a mi casa a comprar pan para desayunar, y al abrir la puerta del establecimiento allí estaba ella, detrás del mostrador, mirándome a los ojos con su  luminosa y esplendida sonrisa.
Yo estaba allí, de pie, justo en la entrada del local, mirándola a ella. Eran las nueve de la mañana, recién levantado y sin nada en el estomago. Cada paso que daba hacia el mostrador me iba despertando cada vez más. Mis piernas temblaban como las de un adolescente al tener su primera cita con una chica. Mi garganta carraspeaba intentando limpiar la voz mientras daba los buenos días. Y de esta manera empezó todo :

_ Ella :  ¿Qué deseas?.

_ Yo :  Tomarme un café contigo, digo... perdón, una barra de pan.

_ Ella : (Sonríe mientras me mira) ¡ Vale !. ¿Cuando?.

_ Yo : Una. Sólo una barra de pan. Vivo sólo. 

_ Ella : No bobo. ¿Qué cuando nos tomamos ese café?.

_ Yo : ¡No puede ser! (eso no dije, lo pensé).

_ Yo : Cuando te parezca bien la semana que viene. Aunque, pensándolo bien, siendo hoy domingo y con el día tan maravilloso que hace, hoy podría ser el día perfecto para que tomemos ese café juntos.

Ella : Bueno, muy maravilloso tampoco lo es, digo por el tiempo. En la calle hace tres grados bajo cero y además el sol apenas se ve.

_Yo : No claro. ¿Cómo se puede ver el sol en la calle, si esta dentro de esta panadería justo delante de mi?.

_ Ella : ¡Pues no se hable más!. ¿Te parece bien que quedemos en la cafetería que esta justo enfrente de la iglesia?.

_ Yo : (Pero si es la cafetería de mis amigos y mi segunda casa). Vale. A que hora te viene bien?.

_ Ella : ¿A las cuatro de la tarde?.

_ Yo : ¡Muy bien!. Allí estaré sin falta.

_ Ella : Pues nada, allí nos vemos.

_ Yo : (Sonrío como un niño que le acaban de regalar su juguete favorito, me doy media vuelta y me dispongo a salir del local). 

_ Ella : Perdona, ¿no querías una barra?. Te la has dejado. Por cierto, ¿cómo te llamas ?.

_ Yo : (Me doy otra vez la medía vuelta mirando al suelo, avergonzado por mi torpeza). Me llamo Javier.

_ Ella : Encantada Javier. Así que toma tú barra y esta tarde nos vemos.

_ Yo : (la miro con cara de zoquete). Muy bien, ¡hasta luego!.

_ Ella : ¡Hasta luego Javier!. 



Salí de la panadería a toda prisa sonriendo con cara de panfilo. Me dirijo a mi casa apresurado, nervioso como un chaval de quince años que le acaba de dar su primer beso una chica.
¡ No me lo puedo creer !. ¡ Pero si tengo más mala cara que el chofer del Conde Drácula !. No me he lavado la cara aún, tengo legañas todavía en los ojos. ¡ Si peor pinta no podía tener !.
¡Ella me ha dicho que sí!. Por cierto, ¿cómo se llama ella?. ¡Anda mi madre!.¿Seré capullo de amapola?. 
Bueno, bueno, calmate Javier. Esto le puede pasar a cualquiera. Sobre todo si ese cualquiera soy yo.


¿Qué me pongo Rocío para esta tarde?. No tengo ni puñetera idea. Desayuno, empiezo a escribirte esta carta con la misma cara de pardillo que antes cuando regresaba a mi casa.
Dejo de escribirte para arreglar mi piso, preparo la comida (Rape a la Marinera) . Me ducho, me cambio cuatro veces de ropa.


¡Rocío que nervios!. Parezco un histérico, con lo tranquilo y centrado que soy. 
Termino de comer, miro la hora, son las tres y cuarenta minutos de la tarde. ¡Dios mio que hora es ya!.
Me despido ahora Rocío que tengo que pasar por el buzón de correos para dejar esta carta y después ir a mi maravilloso destino. Sólo me queda decir tres palabras :


                                              ¡ESTO ES PERFECTO!



                                 Un abrazo



                                                                  Javier



P.D. : Ya te contaré como ha ido la cita y como se llama, por supuesto.



7 comentarios:

El guardian del Faro dijo...

Mmmm....pienso en el calor cuando entras en una panadería y el olorcito a pan recién hecho.
Y tú en plan quinceañero....jejeje.

Teresa dijo...

¿Y cuando arrancas un pellizco de la miga calentita?
Eso es parte de la felicidad...

La pequeña Meg dijo...

Me encantaaaaa !!!!

Quique Malone dijo...

Esta correspondencia ficticia me parece un mal "plagio" de una novela que leí hace tiempo: "Prioritarie", y que sin duda conoces.

En cualquier caso, no lo critico. Cada uno hace lo que quiere, y en su derecho está, si no perjudica a nadie.
Saludos, sevillano.

Manu dijo...

Hola Quique. Siento decirte que este señor y ese libro no lo conozco, pero te garantizo que en el momento que me sea posible lo buscare para leerlo. Muchas gracias por tú aportación. Un saludo.

Anónimo dijo...

Una chica te habló de ese libro una vez. Ya tenías unos cuantos capítulos escritos. También te dijo que le recordaba a ese libro.

Marta dijo...

Por supuesto, Quique Malone no critica nada.

Es sólo que donde él va se crea el mal rollo, siempre con su mala baba. Asco de gentuza.