jueves, 7 de febrero de 2013

CAPITULO XIX : ALGO DE TI

                                        Hola Javier


Ayer recibí tú carta. No sé como decirte cuanto lamento lo tuyo con Milagros, tuvo que ser muy duro para vosotros, sobre todo con la edad que teníais. Siempre he pensado que los problemas y dificultades se acentúan mucho más cuando se es muy joven. Por otra parte, entiendo perfectamente la postura que tomaste ante tal poblemón (creo que yo misma habría reaccionado de la misma manera que tú).

 Lo que más me fascinó de esta ultima carta tuya es la manera y la intensidad de reflejar tanto dolor sufrido. No es mi intención juzgarte, pero dando un repaso a todas tus cartas veo que tú vida no es ni por asomo un cumulo de experiencias placenteras, sino todo lo contrario. Además, también tengo que confesarte que la otra parte de la carta no la entendí muy bien. Por un momento pensé que otra vez habías abierto otra botella de vino y ¡chas, a desvariar un poco!.

Por más vueltas que le daba a la carta, no le encontraba sentido a tus palabras. Lo siento, pero esa forma de desvarío me puede y no alcanzo a adivinar tus palabras. Espero que me puedas perdonar, pero yo no tengo esa facilidad de adornar las frases como tú.

Pero aún así, tengo que reconocer que me encanta tú forma de expresarte, cuanto sentimiento le pones a todo lo que cuentas y sobre todo cuanta sensibilidad hay en ti. Veras como al final me puede la curiosidad y doy el paso de ir a tú casa a conocerte en persona. Ya no tengo excusa, en el dorso de la carta viene tú dirección y con un simple avión ya estoy en esas tierras manchegas como tú las llamas para verte por fin. 

Creo que poco más tenga que contarte, sólo que estoy deseando conocerte y compartir esos momentos de tertulia junto a un café y tú agradable compañía.


Una gran admiradora tuya


                                                           Rocío



P.D :  Ya he visto la foto que me mandaste y me reservo el comentario hasta que te vea en persona.






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